WAFIRA II: cómo funciona un modelo de migración circular orientado al desarrollo compartido

La migración circular suele explicarse como un desplazamiento temporal: personas que salen de su país para trabajar durante una campaña y que después regresan a su lugar de origen. Pero el Modelo WAFIRA propone mirar ese recorrido de otra forma. No se centra solo en el viaje ni en la experiencia laboral, sino en todo lo que puede ocurrir antes, durante y después de la movilidad cuando existe preparación, formación, acompañamiento técnico y cooperación entre instituciones.

 

Esa es la lógica de WAFIRA II: transformar una experiencia de trabajo temporal en una oportunidad más amplia de aprendizaje, autonomía económica y desarrollo compartido.

El proyecto parte de una pregunta sencilla sobre la migración temporal, pero decisiva: qué ocurre después de la experiencia laboral en destino. Si la movilidad termina únicamente con el regreso, su impacto puede quedarse limitado a los ingresos obtenidos durante la campaña. Sin embargo, si esa experiencia se integra en un proceso más completo, puede convertirse en una base para reforzar capacidades, desarrollar ideas de negocio y abrir nuevas oportunidades económicas en las comunidades de origen.

Un modelo que conecta origen y destino

El Modelo WAFIRA funciona como un itinerario estructurado. Cada fase prepara la siguiente y todas forman parte de un mismo recorrido.

La primera fase comienza en el país de origen. Antes de la movilidad, las personas participantes reciben información, orientación y preparación para situar la experiencia laboral dentro de un proceso más amplio. No se trata solo de organizar una salida temporal, sino de anticipar necesidades, reforzar capacidades y empezar a conectar la movilidad con posibles oportunidades posteriores.

La segunda fase se desarrolla en destino. En el caso de WAFIRA II, Huelva ocupa un lugar central como espacio donde se concreta la movilidad laboral en España procedente de Marruecos. Durante su estancia, las participantes marroquíes combinan la experiencia laboral en la campaña agrícola con actividades de acogida, formación y acompañamiento. Esta fase permite que el tiempo en destino no quede aislado del resto del proceso: el trabajo se acompaña de aprendizaje, refuerzo de competencias y preparación progresiva para la fase posterior.

La tercera fase se activa tras la vuelta al país de origen. WAFIRA II no entiende la vuelta como un cierre administrativo, sino como un momento clave para ordenar lo aprendido, acompañar técnicamente a las personas participantes y reforzar su capacidad para poner en marcha nuevas actividades económicas.

La cuarta fase se centra en la reintegración económica. Aquí el proyecto conecta la experiencia acumulada durante la movilidad con formación, apoyo técnico y, en los casos previstos, apoyo económico para impulsar iniciativas sostenibles en origen. El objetivo es que la movilidad laboral pueda convertirse también en una palanca de autonomía económica, estabilidad familiar y desarrollo local.

Huelva: donde el modelo se ve en la práctica

La fase de movilidad en Huelva permite observar cómo WAFIRA II pasa del marco conceptual al trabajo diario.  Cada sesión formativa, cada dinámica de aula, cada conversación técnica y cada actividad de apoyo forman parte de una arquitectura más amplia.

Durante esta etapa, las participantes trabajan en la campaña, pero también refuerzan competencias personales, financieras y emprendedoras; reflexionan sobre sus capacidades; identifican necesidades de sus comunidades; y empiezan a dar forma a ideas de negocio que podrán seguir desarrollando tras la vuelta.

Por eso, la formación durante la estancia en destino es uno de los elementos diferenciales de WAFIRA II.  La estancia en Huelva se convierte así en un espacio de aprendizaje para las participantes y también para el propio proyecto: permite ajustar metodologías, reforzar la coordinación entre socios y documentar buenas prácticas para futuras adaptaciones del modelo.

Marruecos, socio estratégico y caso avanzado

Marruecos ocupa un papel central en WAFIRA II. No es solo un país de origen dentro del proyecto. Es el caso avanzado sobre el que se ha probado, enriquecido y escalado el Modelo WAFIRA.

La primera edición permitió validar esta lógica con mujeres temporeras marroquíes vinculadas a la campaña agrícola en España. De las 250 participantes, 209 pusieron en marcha actividades generadoras de ingresos en sus comunidades de origen. Ese resultado mostró que la experiencia migratoria puede tener un impacto más amplio cuando se acompaña de formación, apoyo técnico y mecanismos de reintegración económica.

WAFIRA II parte de ese aprendizaje y lo amplía. El proyecto refuerza el papel de las instituciones marroquíes, especialmente MIEPEEC y ANAPEC, y busca contribuir a la consolidación de servicios públicos capaces de acompañar a migrantes estacionales antes, durante y después de la movilidad. En este sentido, Marruecos actúa como socio institucional estratégico y como referencia para otros países que participan en espacios de aprendizaje, intercambio y posible adaptación del modelo.

Más que escalar cifras: escalar conocimiento

WAFIRA II no se limita a aumentar el número de participantes. Su valor está también en escalar metodología, capacidades institucionales y cooperación entre países.

El proyecto prevé acompañar a 3.000 migrantes estacionales dentro del mecanismo ANA MOUKAWIL Mouhajir en Marruecos, e incorpora un programa acelerador para 300 participantes. Pero la dimensión cuantitativa es solo una parte del proceso. Lo relevante es que el proyecto trabaja para fortalecer herramientas, servicios y aprendizajes que puedan mantenerse y adaptarse en el tiempo.

Además de España y Marruecos, WAFIRA II incorpora a Francia, Portugal, Mauritania y Cabo Verde en distintos espacios de intercambio, aprendizaje y adaptación. Cada país tiene un papel diferente, pero todos forman parte de una misma lógica: analizar cómo la migración circular puede generar más valor cuando se gestiona como un ciclo completo y cooperativo.

Cooperación institucional para una migración circular con más valor

WAFIRA II es, ante todo, un proyecto de cooperación internacional. Su funcionamiento depende de la coordinación entre administraciones públicas, organismos internacionales, servicios públicos de empleo, entidades del territorio y socios técnicos.

Esa cooperación permite ordenar responsabilidades, conectar origen y destino, reforzar capacidades públicas y generar aprendizajes útiles para otros contextos. En WAFIRA II, la movilidad forma parte de un proceso más amplio que integra empleo, formación, acompañamiento técnico, reintegración económica y desarrollo territorial.

Su aportación está precisamente ahí: conectar lo que ocurre antes, durante y después de la movilidad. Preparar, acompañar, formar, aprender, volver con herramientas y abrir posibilidades económicas en origen.

Porque la migración circular genera más valor cuando no termina con la vuelta, sino cuando esa vuelta se convierte en una nueva fase de oportunidad.

El proyecto está financiado por la Unión Europea en el marco del Migration Partnership Facility, implementado por ICMPD y liderado por la Secretaría de Estado de Migraciones del Gobierno de España, con Marruecos como socio institucional estratégico y caso avanzado del Modelo WAFIRA. En su desarrollo participan también socios técnicos y de terreno como la OIT, OFII y Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía en Huelva.