WAFIRA II avanza hacia una nueva fase de escalado e institucionalización del modelo
El segundo Comité de Pilotaje de WAFIRA II, celebrado en Huelva, ha situado el escalado del proyecto en el centro de la agenda estratégica. Tras la experiencia acumulada en la primera fase con WAFIRA I, y después del desarrollo operativo de WAFIRA II, los socios han coincidido en una idea clave: ampliar el modelo no significa únicamente llegar a más personas, sino transformar la forma de intervenir para garantizar su calidad, sostenibilidad y capacidad de adaptación.
WAFIRA II parte de una experiencia ya validada entre España y Marruecos, donde el modelo ha demostrado que la migración circular puede generar más valor cuando se entiende como un ciclo completo: preparación en origen, experiencia laboral y formación en destino, acompañamiento técnico tras la vuelta y apoyo a la reintegración económica. La nueva fase del proyecto amplía ese aprendizaje para reforzar capacidades institucionales, consolidar herramientas de trabajo y favorecer su adaptación en otros contextos.
En este marco, el paso de una experiencia piloto a una intervención dirigida a 3.000 migrantes estacionales dentro del mecanismo ANA MOUKAWIL Mouhajir plantea un reto cualitativo. No se trata solo de aumentar el número de participantes, sino de integrar los aprendizajes del proyecto en servicios, metodologías y capacidades públicas estables. El objetivo es que las instituciones nacionales, especialmente en Marruecos a través de MIEPEEC y ANAPEC, puedan asumir progresivamente herramientas propias para acompañar a las personas migrantes antes, durante y después de la movilidad.
El COPIL ha subrayado así una dimensión central de WAFIRA II: el escalado debe ir acompañado de institucionalización. Esto implica adaptar las metodologías desarrolladas por el proyecto, reforzar los equipos técnicos, consolidar instrumentos de formación y acompañamiento, y asegurar que el apoyo a la reintegración socioeconómica pueda mantenerse más allá de una intervención puntual.
Marruecos ocupa un papel esencial en este proceso. Como socio institucional estratégico y caso avanzado del Modelo WAFIRA, su experiencia permite mostrar cómo un país de origen puede participar activamente en la migración circular no solo desde la preparación de la movilidad, sino también desde el acompañamiento tras el retorno, el desarrollo de capacidades, el emprendimiento y la generación de oportunidades económicas en origen.
La ampliación del modelo también abre espacios de aprendizaje e intercambio con otros países participantes en WAFIRA II, como Francia, Portugal, Mauritania y Cabo Verde. Cada uno de ellos se incorpora desde un papel diferenciado, dentro de una lógica común de cooperación, transferencia de conocimiento y posible adaptación futura del modelo a sus distintas realidades migratorias y territoriales.
WAFIRA II avanza, por tanto, hacia una fase en la que el valor del proyecto no reside únicamente en sus resultados directos, sino en su capacidad para dejar instaladas herramientas, aprendizajes y mecanismos institucionales. Escalar WAFIRA II significa fortalecer una forma de gestionar la migración circular más estructurada, más cooperativa y orientada al desarrollo compartido.











