Del empleo temporal al desarrollo compartido: así funciona el Modelo WAFIRA

Descargar

La migración circular suele explicarse desde sus grandes objetivos: movilidad laboral ordenada, cooperación entre países, retorno, reintegración económica, desarrollo compartido. Pero hay una parte del modelo que solo se entiende bien cuando se observa sobre el terreno. Eso es lo que está ocurriendo con WAFIRA II en Huelva ahora mismo.

La fase de movilidad que se desarrolla en la provincia permite ver cómo el proyecto pasa del marco conceptual a la práctica diaria: acompañamiento, formación, mediación cultural, coordinación entre socios y seguimiento operativo. No se trata únicamente de que las personas participantes lleguen a un destino laboral. Se trata de que esa experiencia forme parte de un recorrido más amplio, pensado para generar aprendizaje, autonomía y nuevas oportunidades después del regreso.

WAFIRA II se apoya en una idea sencilla, pero exigente en su aplicación: la migración circular tiene más valor cuando la experiencia temporal de empleo conecta lo que ocurre antes, durante y después de la movilidad.

Por eso, la fase que ahora se desarrolla en Huelva con las participantes marroquíes es especialmente relevante. En ella se concreta una parte esencial del modelo: la preparación durante la estancia, el acompañamiento técnico, la formación en competencias y la coordinación entre las instituciones y entidades implicadas. Es ahí, en el trabajo cotidiano, donde se demuestra que el modelo funciona.

Huelva, clave para entender el modelo WAFIRA  

Huelva ocupa un lugar central en esta etapa de WAFIRA II. La provincia es uno de los espacios donde se desarrolla la experiencia de movilidad en España y donde se hace visible la dimensión operativa del proyecto.

En esta fase, el modelo se despliega en contacto directo con el terreno. Las actividades de acompañamiento, la mediación y la formación permiten que la estancia en destino no quede aislada del resto del itinerario migratorio. Al contrario, se integra en un proceso que mira también al retorno.

Desde esta perspectiva, Huelva es bastante más que el destino laboral, es todo un espacio de aprendizaje para el propio proyecto. Cada actividad, cada sesión formativa y cada mecanismo de coordinación aportan información útil para seguir ajustando y fortaleciendo el modelo WAFIRA, en esta ocasión entre España y Marruecos.

Acompañamiento, mediación y formación

Uno de los elementos diferenciales de WAFIRA II es la importancia que da al acompañamiento estructurado.

Durante la fase de movilidad, ese acompañamiento combina orientación, apoyo técnico, mediación cultural y operativa, formación en competencias personales, laborales, financieras y emprendedoras, y preparación progresiva para el retorno.

La formación ocupa un papel especialmente importante. Su objetivo va más allá de mejorar capacidades durante la estancia en destino, está diseñada para ampliar las posibilidades de desarrollo una vez finalizada la experiencia laboral. En ese sentido, la movilidad se entiende como una etapa que puede generar ingresos, pero también aprendizajes, vínculos, confianza y herramientas para el futuro.

El enfoque de WAFIRA II parte precisamente de ahí: la experiencia migratoria tiene más impacto cuando se acompaña, se ordena y se conecta con oportunidades reales después del regreso.

Coordinación entre instituciones y socios

WAFIRA II es también un ejercicio intensivo de cooperación institucional.

El proyecto reúne a administraciones públicas, organismos internacionales y actores del territorio. En la fase de Huelva, esta cooperación se concreta en el trabajo coordinado entre la Secretaría de Estado de Migraciones del Gobierno de España, los socios del proyecto, el Gobierno de Marruecos y la OIT, que coordina las actividades en el país marroquí, y Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía en Huelva, entidad encargada de la implementación sobre el terreno en la provincia.

Esa coordinación forma parte del valor del modelo. Permite ordenar responsabilidades, alinear mensajes, resolver necesidades operativas y generar aprendizajes compartidos. También contribuye a que la experiencia pueda ser observada, documentada y, en su caso, adaptada a otros contextos de migración circular.

Aprender del proceso para mejorar el modelo

WAFIRA II se construye sobre una experiencia previa que ya permitió demostrar el potencial del acompañamiento estructurado al retorno. En su primera edición, WAFIRA apoyó a 250 mujeres temporeras marroquíes y 209 de ellas pusieron en marcha actividades económicas propias, generando ingresos para sus familias y comunidades.

La segunda edición amplía esa lógica y la proyecta a mayor escala: más países y más personas. Por eso, el seguimiento de la fase operativa es clave. Cada actividad, cada sesión formativa, cada aprendizaje en terreno y cada mecanismo de coordinación aporta información útil para seguir mejorando el modelo, reforzar su replicabilidad y consolidarlo como una referencia internacional en migración circular.

De la experiencia temporal a una oportunidad sostenible

La fase de movilidad en Huelva forma parte de la respuesta que quiere dar WAFIRAII a lo que ocurre después de la migración laboral. Durante la estancia en destino se generan ingresos, aprendizajes, capacidades y vínculos que se convierten en una base sólida para el desarrollo económico posterior.

El modelo WAFIRA busca precisamente eso: que la migración circular no sea solo una experiencia temporal, sino una oportunidad para construir autonomía, fortalecer capacidades y abrir nuevas posibilidades en origen.

WAFIRA II está en marcha. Y su desarrollo sobre el terreno prueba que la migración circular puede pensarse y gestionarse como un proceso más completo, más estructurado, más cooperativo y con mayor impacto para las personas, las instituciones y los territorios implicados.